China ha inventado su propia internet y ahora está cambiando la nuestra

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SenseTime, o  商汤科技, es una compañía tecnológica china especializada en reconocimiento facial. Los primeros productos que lanzó al mercado, allá por 2016, eran filtros divertidos para chats y apps de fotografía, pero no tuvo que pasar demasiado tiempo antes de que su CEO, Xu Li (el número 7 en la lista Forbes de millonarios con menos de 40 años más influyentes), descubriese que el gran secreto para que una empresa tecnológica prospere en su país pasa inexorablemente por llevarse bien con el Estado. Así, SenseTime es hoy uno de los principales clientes de la Asamblea Popular Nacional de China, lo que significa que asiste al gobierno de Xi Jinping en cuestiones de vigilancia masiva. La misma tecnología que sirve para convertir tu cara en un emoji gracioso sirve, también, para archivarla en una base de datos.

La estrategia de colaboración gubernamental ha sido provechosa para SenseTime, como demuestran los mil millones de dólares que Softbank China Venture Capital le inyectó el pasado mes de septiembre. Otras empresas lo tienen más difícil para trabajar directamente para el Estado, luego no tienen más remedio que dedicar gran parte de su tiempo a complacerlo. Algo que, muchas veces, se traduce en ofrecerle jugosas participaciones y, bueno, en acatar con buena cara las sugerencias de un ejército de censores empeñado en que la tecnología china no sea sinónimo de nada que pueda confudirse con el mal gusto. La razón es sencilla: el gobierno chino ve en sus empresas tecnológicas un estandarte del orgullo nacional, además de una herramienta esencial para llevar la guerra económica hasta Occidente. Si tu compañía se dedica a elaborar filtros de conejos y perritos, más te vale encontrarle otras aplicaciones útiles en la batalla china por la supremacía digital.

La app de Ping An Good Doctor es una de las más populares en China. Se trata, en esencia, de una plataforma de salud online. ® Getty Images

Este estado de cosas es relativamente nuevo, aunque no ha surgido precisamente de la Nada. Tal como recoge el New York Times en un artículo reciente, la mera idea de una China capaz de ponerse al día con ese cambio tectónico llamado «internet» era motivo de risa durante el cambio de milenio. En un discurso pronunciado en el año 2000, Bill Clinton llegó a afirmar que «no hay duda de que China ha estado intentando frenar (el despegue de) internet», sólo para añadir más tarde un irónico «buena suerte». Según el punto de vista del entonces presidente de Estados Unidos, el ciberespacio estaba destinado a acabar con el comunismo: no había forma humana de reconciliar ese flujo libre de información con un férreo control estatal. Dieciocho años después, gigantes tecnológicos como XiaomiTencentWeibo o Alibaba le han demostrado a esa arrogancia occidental lo muy equivocada que estaba al equiparar el modelo de (comillas) democracia (cerramos comillas) china con una suerte de alergia crónica al cambio.

Lanzamiento del Xiaomi Note 3 en Pekín.® Getty Images

La primera medida que se tomó desde muy arriba fue construir un muro digital para frenar el avance de gigantes como Google o Facebook, cuyos servicios sencillamente no son accesibles desde el país. Una vez aisló a la población, este gran experimento tecnológico pasó a la siguiente fase: crear clones autóctonosde las webs y plataformas más populares de Occidente, un truco que ya había ayudado a prosperar a su industria automovilística. Sin embargo, el reinado de las copias chinas de YouTube (Youku) o Instagram (Douyin) acabó hace tiempo. Hoy en día, empresas con participación estatal como Tencent van tan por delante en algunas áreas que gigantes occidentales como Apple están empezando a aprender de ellas. O, como mínimo, las miran con envidia, ya que el modelo de concentración vertical chino permite crear mamuts como WeChat: una única app capaz de concentrar todas las actividades online que un usuario tipo necesita realizar a lo largo del día (incluyendo el pago de facturas o la reserva de vuelos). Mark Zuckerberg daría un brazo por conseguir algo similar con el Messenger de Facebook. De hecho, lleva tres años intentándolo de manera activa.


Fuente: https://www.revistagq.com (artículo completo aquí)

Imágenes: https://www.rionegro.com.ar/ https://www.revistagq.com/  Getty Images

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